En estas ocasiones, donde los dientes se van a perder de forma inevitable en poco tiempo, el mejor tratamiento consiste en extraer todo diente dañado, con el fin de disminuir en la medida de lo posible la reabsorción ósea . En caso de traumatismo dental grave, es preciso realizar un minucioso diagnóstico para determinar el daño sufrido por los dientes, el hueso o la encía. Hay ocasiones en las que es posible aprovechar el hueco dejado por el diente extraído en el hueso para colocar un implante en el mismo agujero. Pero la mayoría de las veces el tratamiento con implantes debe ser diferido, con el fin de evitar problemas posteriores, como reabsorción ósea, pérdida de los implantes o defectos estéticos a nivel gingival.
En muchas ocasiones, cuando al traumatismo ha sido muy grave y se ha perdido masa ósea, es preciso realizar injertos de hueso y/o encía para volver a dejar al paciente en una situación lo más parecida posible a la que tenía antes de perder los dientes.
Durante el período postoperatorio, que en muchas ocasiones dura varias semanas, el paciente puede llevar una prótesis provisional móvil, que podrá quitarse y ponerse cuando sea necesario, sobre todo para mantener la higiene de la zona. Estas prótesis tienen una finalidad funcional y sobre todo estética.